P. José Ignacio Trujillo celebra 25 años de ordenación sacerdotal

El 13 de diciembre del año 2000, en Albania, cuna sacerdotal del Caquetá, el entonces obispo de la Diócesis de Florencia, Mons. Fabián Marulanda López, le concedió el sacramento del orden sacerdotal a José Ignacio Trujillo Cabrera; un joven de 28 años, oriundo de ese municipio.
Él nació el 18 de agosto de 1972 en el hogar de don José Ignacio y doña Celia, siendo el octavo de doce hijos. Hizo su primaria en la Escuela Rural El Dorado y su bachillerato en el Seminario Menor San José de Florencia donde se graduó en 1991. Luego, prestó servicio militar por un año, tiempo que le permitió confirmar su decisión de convertirse en sacerdote para siempre.
Así, el 28 de enero de 1993 ya estaba en el Seminario Intermisional Colombiano San Luis Beltrán de Bogotá para iniciar el camino. En 1996 realizó su año pastoral en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Curillo.
El 25 de noviembre de 1999 recibió el diaconado transitorio y Mons. Marulanda lo llamó a recibir el presbiterado a finales del año 2000 mientras adelantaba la Licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
De ese día inolvidable han pasado 25 años, tiempo en el cual ha acompañado diferentes comunidades en varios municipios del Caquetá. Entre el año 2001 y 2004 se desempeñó como vicario de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Belén, entre 2005 y 2007 fue párroco en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Rionegro en Puerto Rico, del 2008 al 2010 fue párroco en la Parroquia Nuestra Señora de Valvanera en Santuario, en 2011 fue vicario en la Parroquia San José de Puerto Rico, de 2012 a 2017 fue párroco en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Curillo, del 2018 al 2020 fue párroco en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Puerto Milán, del 2021 al 2022 fue vicario en la Parroquia Divino Niño de Florencia, donde posteriormente asumió como como párroco desde el 2023 hasta la actualidad.
Precisamente, esta comunidad de Florencia le organizó una sencilla celebración para dar gracias a Dios por su vocación y testimonio, rodeado de su familia, su Arzobispo, hermanos sacerdotes y allegados.






