“La importancia de los humedales para la supervivencia del alcaraván amazónico”

Proteger humedales es contribuir a la preservación del alcaraván amazónico
Anhima cornuta, conocida como alcaraván amazónico, buitre de ciénaga, junco o aruco, es emblema sonoro de humedales, lagunas y ciénagas de las cuencas amazónica y orinocense; su silueta inconfundible destaca por el cuerno córneo (una delgada proyección queratínica en la frente), el cuello robusto, las patas largas para andar entre aguas poco profundas, y un plumaje oscuro salpicado de puntos blanquecinos que la camufla entre totoras y gramíneas acuáticas.
Esta ave de gran tamaño es principalmente herbívora, consume brotes tiernos, hojas y tallos de plantas acuáticas, con preferencia por aguas someras y orillas encharcadas; prefiere humedales abiertos con vegetación emergente y suele verse en parejas o grupos familiares, emitiendo llamados potentes y resonantes que pueden oírse a kilómetros, sobre todo al amanecer y al atardecer; Posee espolones óseos en las alas y exhibe un vuelo ágil para su tamaño, con largos planeos sobre espejos de agua.
Construye nidos voluminosos con material vegetal en islas flotantes o bordes enmalezados; ambos padres participan en la incubación y el cuidado de los polluelos, que abandonan pronto el nido y nadan con destreza entre la vegetación, su presencia indica humedales funcionales, con oferta constante de macrófitas y orillas bien conservadas.
Aunque 𝐴𝑛ℎ𝑖𝑚𝑎 𝑐𝑜𝑟𝑛𝑢𝑡𝑎 se considera de Preocupación Menor (Categoría de amenaza) a escala global, enfrenta pérdida y degradación de humedales, quebradas y contaminación, cuidarla es proteger lagunas, esteros y ciénagas, mantener franjas de vegetación ribereña y promover la restauración de plantas acuáticas nativas que sostienen su dieta y refugio.
La invitación a la comunidad es a observar sin perturbar, evitar las quemas y la contaminación de las fuentes hídricas y respaldar la conservación de los humedales para garantizar que el canto profundo del alcaraván amazónico siga vibrando sobre los espejos de agua.
Juan Diego Torres Tavera – Estudiante Programa de Biología Universidad de
Puerto Asís Putumayo







