Los avances en cirugía oral en Colombia: la experiencia de Cristina Suaza

Bogotá, Colombia.
En las últimas dos décadas, la cirugía oral y maxilofacial en Colombia ha experimentado avances significativos impulsados por nuevas tecnologías, tratamientos menos invasivos y un enfoque más humano hacia el paciente. Según la Asociación Colombiana de Cirugía Oral y Maxilofacial (ACCOMF), en el país hay más de 350 especialistas afiliados a esta área, una cifra que refleja el crecimiento de la disciplina, aunque no representa el total nacional. Una de las profesionales que ha sido parte de esta evolución es Cristina Suaza, odontóloga y cirujana oral con trayectoria clínica y académica en Bogotá.
Nacida en Florencia, Caquetá, Suaza completó sus estudios en odontología y posteriormente se especializó en cirugía oral y maxilofacial, una de las áreas con mayor demanda por el incremento de tratamientos reconstructivos, ortognáticos y de implantología avanzada en el país. Su práctica actual se caracteriza por integrar técnicas modernas con un abordaje centrado en la experiencia del paciente, un aspecto que, según ella, sigue siendo uno de los retos más importantes de la odontología contemporánea.
“El campo de la cirugía oral ha cambiado radicalmente. Hoy hablamos de procedimientos menos dolorosos, planeación digital, diagnósticos más precisos y tiempos de recuperación más cortos”, explica Suaza. “El reto es que estas mejoras tecnológicas se traduzcan en atención más segura, más humana y accesible.”
Innovaciones que están transformando la práctica
Entre los avances más relevantes que destacan los especialistas se encuentran la planeación digital tridimensional, que permite simular cirugías antes de realizarlas para reducir riesgos y aumentar la predictibilidad; la cirugía guiada para implantes dentales, una técnica cada vez más utilizada que mejora la precisión en la colocación de implantes; el uso de láser dental en procedimientos menores, empleado para eliminar lesiones, acelerar la cicatrización y minimizar el sangrado; y las nuevas técnicas de regeneración ósea, fundamentales en pacientes que requieren reconstrucciones maxilares complejas. Suaza señala que estas tecnologías han permitido que procedimientos antes extensos o dolorosos sean ahora más rápidos, menos invasivos y con mejores pronósticos a largo plazo.
Pacientes internacionales y turismo en salud
Uno de los fenómenos que más ha crecido en la última década es la llegada de pacientes extranjeros en busca de tratamientos odontológicos especializados. Bogotá y Medellín se han convertido en destinos frecuentes por la calidad de los profesionales y los costos competitivos frente a otros países. De acuerdo con estimaciones de portales especializados en turismo en salud, procedimientos como los implantes dentales pueden costar entre 50 y 70 por ciento menos que en Estados Unidos, con valores que en Colombia oscilan entre 800 y 1.500 dólares, frente a precios estadounidenses que suelen superar los 3.000 a 5.000 dólares por implante. Aunque no existen estadísticas oficiales que unifiquen estos costos a nivel nacional, estas diferencias han impulsado el interés de pacientes internacionales en tratamientos avanzados realizados en el país.
Suaza confirma esta tendencia: “Muchos pacientes viajan para procedimientos que requieren planificación, tiempo y seguimiento. Lo que buscan no solo es un tratamiento clínico, sino una experiencia completa y confiable”.
Sin embargo, subraya que el turismo en salud requiere estrictos estándares éticos y de calidad, especialmente en procedimientos complejos como cirugías ortognáticas o reconstructivas.
Formación y mirada académica
Además de su práctica clínica, Suaza ha participado en espacios de formación universitaria y en discusiones académicas sobre lesiones orales, diagnóstico diferencial y cirugía reconstructiva. Para ella, la actualización constante es indispensable en un campo donde los cambios tecnológicos avanzan con rapidez.
“La enseñanza es parte fundamental del crecimiento profesional. Compartir conocimientos con nuevas generaciones mantiene vivo el espíritu científico de nuestra especialidad.”
El reto del paciente ansioso
A pesar de los avances tecnológicos, uno de los desafíos más persistentes en odontología sigue siendo la ansiedad dental. Estudios internacionales señalan que este problema es mucho más común de lo que se piensa. Según un análisis publicado en el Journal of Dental Hygiene, cerca del 50 por ciento de los adultos en Estados Unidos experimenta algún nivel de ansiedad o miedo relacionado con procedimientos odontológicos, mientras que entre el 9 y el 20 por ciento evita ir al odontólogo por completo debido al temor. Por su parte, un informe del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) indica que aproximadamente el 36 por ciento de la población presenta ansiedad dental moderada, y un 12 por ciento manifiesta niveles severos que interfieren con su atención.
Aunque en Colombia no existen cifras oficiales consolidadas, asociaciones odontológicas han señalado que el comportamiento local es similar a las tendencias globales, especialmente en pacientes con antecedentes de tratamientos dolorosos o malas experiencias previas. Este fenómeno afecta directamente la salud oral: retrasar consultas aumenta el riesgo de caries avanzadas, infecciones, pérdida dental e incluso complicaciones sistémicas.
“La tecnología ayuda, pero el trato humano sigue siendo irremplazable,” afirma Suaza. “Una buena comunicación y un entorno de confianza pueden transformar por completo la experiencia del paciente.”
Su enfoque se alinea con recomendaciones de la International Society of Dental Anxiety Management (ISDAM), que promueve estrategias combinadas que van desde técnicas de comunicación clínica hasta protocolos de sedación consciente, dependiendo de la necesidad de cada caso.
Un campo en expansión.
La cirugía oral en Colombia vive un momento de crecimiento sostenido gracias a la combinación de innovación tecnológica, profesionalización académica y un mayor acceso a servicios especializados. En los últimos años, universidades públicas y privadas han ampliado sus programas de posgrado en cirugía oral y maxilofacial, mientras que centros clínicos en grandes ciudades han incorporado herramientas digitales, sistemas de navegación y técnicas de regeneración avanzada que hace una década eran poco accesibles en el país. Este desarrollo ha permitido que Colombia se posicione gradualmente como un referente regional en procedimientos reconstructivos, implantológicos y ortognáticos, un avance que se refleja en el incremento de especialistas afiliados a asociaciones científicas y en la diversificación de técnicas disponibles para los pacientes.
Para profesionales como Suaza, este proceso representa no solo un avance técnico, sino también una oportunidad para fortalecer la relación entre ciencia, salud pública y bienestar del paciente. La modernización del campo plantea desafíos importantes, como la necesidad de garantizar estándares éticos uniformes, mejorar la educación continua y asegurar que los beneficios de la tecnología lleguen a más regiones del país. Sin embargo, también abre una nueva etapa en la que la odontología colombiana puede consolidarse como un actor relevante en Latinoamérica, combinando conocimiento científico, experiencia clínica y un enfoque humano que prioriza la calidad de vida del paciente.
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