´De ordeñar vacas en Caquetá, a vestir las mujeres más bellas del mundo´

- Diego Fernando Marín Mendoza estudio dos carreras. Una para darle gusto a su papá y otra para realizar su sueño: ser diseñador de modas.
Para llegar a ser uno de los diseñadores de moda más reconocidos de Colombia y vestir a dos de las mujeres más bellas del mundo en la reciente edición de Miss Universo, Diego Fernando Marín Mendoza tuvo que superar muchos obstáculos, estudiar más de la cuenta, salir del campo y enfrentarse a la ciudad, incluso, se libró de ser reclutado por la guerrilla que acechó, por años, la zona de donde es oriundo; también sufrió el rechazo de su familia y hasta de su papá, por su condición sexual.
Remembró su niñez en una finca donde junto a su hermano, se encargaban de las labores del ordeño, al igual que la limpieza de los corrales y los porteros. Explicó cómo hizo camino para convertirse en uno de los mejores diseñadores de modas, tanto a nivel nacional como internacional, pasando por duros momentos que lo marcaron. El relato de su vida lo intentó condensar en 15 minutos de entrevista algo que, aseguró, no fue nada fácil, pero lo hizo para demostrar que se puede soñar en la vida y ser referente para las nuevas generaciones.
“Nací en El Doncello, Caquetá, pero fui criado en el municipio de Puerto Rico, tuve una niñez muy bonita, muy protegido por mi mamá, mi papá era paisa, desafortunadamente ya murió, él era un hombre muy arraigado a su cultura, a su crianza y muy cerrado a sus cosas.
“Estudié mi primaria en el campo, Corregimiento La Agüilla, límites de Puerto Rico y San Vicente del Caguán, fui muy aplicado en la escuela hasta donde íbamos en bicicleta o en la lechera -vehículo transportador de leche-.
“De niños teníamos que ayudar en la finca, mi papá en época de vacaciones nos daba responsabilidades, entonces, con mi hermano mellizo, Víctor Alfonso, teníamos que ordeñar, remudar o amamantar al ternero -que es una actividad que se hace antes de ordeñar la vaca para que la lecha baje y se pueda tener una mayor producción-, después se instaló un ordeño mecánico y debía lavar las pezoneras, también mi papá nos ponía a limpiar los patios que eran muy grandes y ¡ay¡ donde no hiciéramos caso, Dios Santo, nos daba rejo…”
SUEÑOS CLAROS
PIE DE FOTO. EL DISEÑADOR CAQUETEÑO JUNTO A SU HERMANO MELLIZO
Según Diego Fernando, desde muy pequeño tenía claro que quería ser diseñador, recuerda que su mamá lo regañaba y le decía que no hiciera diseños en papeles porque si el papá lo ‘pillaba’, le pegaba.
Y es que Anadime Mendoza Trujillo, madre de Diego, sabía que “en él no estaba la vida de campo, él quería ser alguien más y como pudo, estudió Ingeniería y luego trabajó para luchar por su sueño que era ser diseñador de modas”.
“Gracias a Dios pude ayudarle, recuerdo que le encantaban las reinas, viviendo en el campo era difícil la televisión, pero él buscaba la forma para ir a verse sus reinados, el papá le daba lo del recreo y el guardaba la plata y se compraba sus revistas de reinas, el papá le decía que no debía ver reinados sino fútbol, porque él papá era muy a la antigua; sin embargo, yo le alcahueteaba todos sus gustos por las reinas, me decía que su sueño era vestir una Señorita Caquetá, en el Reinado Nacional de la Belleza, y ahora no sólo viste la departamental, también las nacionales y las internacionales. Las cosas se le dieron como él quería y se le siguen dando”, precisó Anadime.
Diego Fernando aseguró que sus padres sabían que iba a ser diferente, “porque desde pequeño me gustaba la ópera, la música clásica, la música romántica, era feliz cuando mi papá me ilusionaba con mandarme de vacaciones a Manizales, si me iba bien en el colegio, pero nunca me cumplió, por eso mi mamá, cuando podía, me ayudaba para ir”.
Todos los momentos de la vida del diseñador caqueteño han estado marcados por los reinados y las mujeres más lindas, señala que siempre se enfocó en los vestidos, hacía diseños en papel que escondía para no meterse en líos y su trabajo de grado en el bachillerato tuvo, como eje central, el Reinado Nacional de la Belleza.
Incluso, una de sus vecinas le ayudó a encubrir sus primeros bocetos, Sohelia Henao, quien lo vio crecer, recuerda que desde el colegio tenía la ambición de ser diseñador de modas, “entonces se venía a hacer sus bocetos y cuando veía el papá corría y me los aventaba aquí en la casa, y me decía: “guárdemelos, guárdemelos doña Sohelia, porque viene mi papá y si me ve, me castiga, él siempre aspiró a ser diseñador por decisión propia porque su papá no lo apoyó”, señaló.
Joe Aldemar Hernández, docente de la institución educativa Acevedo y Gómez de Puerto Rico lo recuerda como uno de sus más destacados estudiantes. “Lo orienté en Sistemas, descubrí en él la fortaleza de trabajar con el diseño, tenía ese don especial, tanto así que cuando le dije que tenía que hacer un proyecto para graduarse en once, él escogió una aplicación en power point donde expuso todo lo de Colombia y especialmente las reinas del país, hizo sus diseños muy bonitos, muy especiales, se graduó en el 2003.
“Como su maestro me siento realizado, lo digo porque necesito que él sepa el gran aprecio que le tengo y sobre todo lo valoro por ese esfuerzo y empeño que le puso al trabajo, el pedía la sala los sábados y los domingos, cualquier cosa que no podía él pedía asesoría y lo ayudamos y hoy es un profesional con una carrera muy promisoria, lo hemos homenajeado en nuestro municipio, igualmente se le ha hecho homenaje en Caquetá. Diego bendiciones, gracias por compartir con nosotros, que Dios lo guarde y lo proteja y que siga de éxito en éxito”, dijo el docente.
EN RIESGO
PIE DE FOTO. DIEGO MARIN JUNTO A SU FAMILIA. Su papá Alfons Marín Mejía y Su mamá Anadime Mendoza Trujillo
En Puerto Rico hizo las pasantías de bachiller en la Inspección de Policía, lo que le generó riesgo porque la guerrilla lo miraba como un joven que podría ser reclutado para sus filas, “recuerdo que mi papá me dijo que un día que la guerrilla le manifestó que yo andaba muy amigo de los patiamarrados -refiriéndose a la Fuerza Pública-, le advirtieron: se lo lleva o nos lo llevamos y mi papá me sacó de ahí”, expresó Diego Fernando, quien asegura que eso hizo inminente su salida a la ciudad para buscar ser profesional y huir del conflicto armado que afectó a muchos de sus amigos.
DOBLE TITULO
PIE DE FOTO. DIEGO FERNANDO MARÍN MENDOZA
Pese a que siempre tuvo claro que quería ser diseñador de modas, Diego Marín debió hacer dos carreras profesionales, una para darle gusto a su papá y otra para realizarse como persona.
Inicialmente estudió Ingeniería de Sistemas, en Manizales, donde aprovechó el tiempo para conocer sobre el mundo de la moda y los reinados, así como otros idiomas. Cuenta que tan pronto terminó sus estudios, regresó a Puerto Rico y le dijo a su papá que ya le había dado gusto y ahora lucharía por sus sueños.
“Cuando me gradúe del colegio me fui a Manizales a estudiar Ingeniería de Sistemas, pues mi papá me dijo que no podía estudiar diseño de modas porque no era una carrera para hombres, entonces con tal de salirme del Caquetá y de progresar, porque mi meta era ser diseñador, yo dije bueno, me voy a estudiar lo que quieran.
“Mi papá me dijo que no estudiara diseño de modas y yo he sido muy creyente y dije, bueno, eso tal vez no es lo que Dios tiene para mí y casualmente llegué a una casa en Manizales, donde, en las mañanas estudiaba inglés e italiano, siempre me gustaron los idiomas, y en las tardes estudiaba sistemas, recuerdo que decía: bueno Dios, si esto es lo que tiene preparado para mí, entonces no voy a estudiar diseño de modas.
“Pero cuando llegué a esa casa me puse a conversar con las señoras con quienes vivía, eran de Barrancabermeja y ellas me dijeron que eran diseñadoras de modas y les dije que me mostraran, y sacaron todos los libros, los bocetos y ahí dije… no Dios Santo… esto es lo que yo quiero para mí, así paso todo…
“Mientras estudié en Manizales aproveché para investigar sobre los vestidos, sobre las reinas, me considero un hombre muy sabio en el tema, modestia aparte, en temas de reinados, me conozco a todas las señoritas Colombia, a todas las Miss Universo.
“Recuerdo que una niña que estudiaba conmigo fue señorita Quindío, al Concurso Nacional de Belleza y yo todo atrevido le escribí, porque no éramos amigos, ella me recibió muy querida y ayudó para que fuera a Bogotá, me presentó a Alfredo Barraza, me presentó a Miguel de La Torre, bueno, a muchos diseñadores y yo era feliz, recuerdo que le dije a Alfredo Barraza que iba a ser como él, o hasta mejor, con todo el respeto, porque lo admiro y para mí ha sido un maestro.
“La época de Manizales fue muy dura, el cambio fue muy brusco, yo era un campesino, tuve muchos conflictos con mi familia, pero me fui acomodando y terminé Sistemas y le dije a mi papá, ahí ya terminé lo suyo, me voy para Bogotá, recuerdo que mi papá me trató muy muy mal, y bueno, me vine a Bogotá”.
Para Susana Marín Mejia, tía de Diego, y quien lo recibió en Manizales, también es un orgullo ver sus vestidos en pasarela, remembró una anécdota en la feria cuando él desapareció y lo encontraron frente al hotel donde estaban las reinas. “Recuerdo que le encantaba venir a las Ferias de Manizales y un día se perdió, claro, estaba en plena 22, al frente del hotel donde estaba la Señorita Colombia, admirando a esas niñas, él venía única y exclusivamente a estar en esos desfiles y admirar a todas las reinas, y tiene un ojo para adivinar o acertar quién va a ser la ganadora porque uno le pregunta –y voz qué opinas de estas señoritas, y el díce: a no, la fulana, la sutana y esas son, no falla”.
LOS INICIOS EN EL MUNDO DE LA MODA
PIE DE FOTO. DIEGO FERNANDO MARÍN MENDOZA CON EL MAESTRO DE DANZAS JULIAN MAHECHA
Llegar a Bogotá no fue fácil, al tiempo que estudiaba, a Diego Fernando le tocaba trabajar, tenía muchas ideas, pero poca, o ninguna experiencia, así que tuvo que luchar para que su sueño se hiciera realidad. Fue una representante del Tolima al Reinado Nacional del Bambuco en Neiva, la primera candidata que tuvo la oportunidad de vestir, todo gracias a que un paisano lo recomendó.
“Me vine para Bogotá, aquí comencé a luchar y a luchar, conseguía trabajos de diseño, diseñadores que casi no me pagaban, porque yo lo único que sabía era dibujar y lo que yo tenía era solamente ideas, yo no sabía nada, entonces así empecé hasta que un día una señora me recomendó con un diseñador y trabajé con él para adquirir experiencia. Luego salí y ya pude vestir reinas para el Reinado Nacional del Bambuco.
“Recuerdo que conocí a un caqueteño muy reconocido: Julián Mahecha y él me vio las ganas y mi potencial, fue la primera persona que me recomendó para vestir una reina, la Señorita Tolima, y así empecé mi carrera, con lo que me pagaron por ese reinado pagué mi primer semestre de diseño de modas y ahí si mi mamá se dio cuenta que me gustaba y me comenzó a ayudar”.
En el 2011 Diego Fernando Marín vistió a la Señorita Caquetá, Lizeth Mendieta, que participó en el Reinado Nacional de Belleza, ahí, según sus palabras, logró cumplir uno de sus sueños, ser el primer diseñador de modas caqueteño que vestía a una Señorita Caquetá al Concurso Nacional de Belleza.
En esa época conoció al preparador de reinas Alfredo Montañez Anaya quien fue testigo de sus inicios. “Siempre se destacó por ser persistente y muy trabajador, tenía claro lo que quería y no le gustaba que compararan su talento con el de otros diseñadores, el primer trabajo que realizó con nosotros fue con Lizeth Mendieta, Señorita Caquetá 2011, semifinalista en Cartagena y finalista de Miss Intercontinental en Egipto, teniendo la oportunidad de vestirla en todo su proceso y desde ella empieza su larga lista vistiendo reinas en Cartagena, en los principales eventos del país y ahora en Miss Universo”, señaló Montañez Anaya.
COSECHANDO TRIUNFOS
PIE DE FOTO. SEÑORITA COSTA RICA AL MIS UNIVERSO 2021
Luego de terminar su carrera profesional, comenzó a vestir a muchas reinas en el certamen de belleza de Cartagena, poco a poco fue ganando espacio y su nombre sonaba cada año, más y más, para llegar a la cúspide en el 2017 y convertirse en el diseñador de una reina en Mis Universo, fue a Miss Haití, el resultado no podría ser el mejor, fue la virreina universal y sus vestidos los había diseñado un joven campesino y caqueteño que tocaba lo más alto de su carrera en ese momento.
En la edición 70 de Miss Universo en 2021, el diseñador puertorriqueño fue el encargado de los trajes de coronación de dos reinas: Mis Costa Rica y Miss Chile, con la representante de Chile trabajó desde su participación en el concurso de belleza en ese país y todo el proceso, incluso la elaboración de los trajes, se realizó a través de internet y redes sociales, luego le envió los vestidos y le quedaron perfectos, como hechos a medida.
Además, durante el presente año, con sus diseños, las mujeres más lindas de Colombia se han destacado en reinados como Miss Prime, Miss Universo Colombia y en el Reinado Nacional de Belleza, como si fuera poco fue jurado del Reinado Nacional de Belleza en Curazao, país donde goza de un gran reconocimiento porque fue diseñador de dos candidatas de esta nación en versiones de Miss Universo.
En Miss Mundo también ha logrado figurar con reinas de Colombia y México, además se ganó una beca para realizar un diplomado en Italia, el cual terminó con mucho sacrificio.
Hoy, Diego Fernando Marín tiene su propia empresa, con dos talleres en la capital del país donde elabora sus creaciones, con un gran equipo de trabajo, es docente en una universidad y suspira al asegurar que se siente orgulloso de ser caqueteño, que siempre habla de su departamento y nunca se olvida de dónde viene, también quiere ser un ejemplo para las nuevas generaciones.
“Quiero ser un ejemplo para muchos niños y jóvenes, muchos replican las actividades de sus padres, yo creo que mi papá quería que fuéramos ganaderos o nos dedicáramos a las actividades del campo, pero él sabía que yo sería diferente, entonces quiero ser un referente para quienes viven en zonas donde todo se mueve en torno a las labores agropecuarias y tienen otros propósitos diferentes a estar todo el día en el campo, todos pueden luchar por sus sueños y salir adelante”.
En el reciente Festival Folclórico del Piedemonte Amazónico, realizado en Florencia, recibió un reconocimiento por su trayectoria por parte de la Gobernación de Caquetá y el Instituto de Cultura, Deporte y Turismo.
PIE DE FOTO. JURADO EN CURAZAO – REINADO NACIONAL DE LA BELLEZA














